Saturday, 22 November 2014

Cheo Belen Puig

Quienes escucharon a Cheo Belén Puig cuando aún movía los dedos como remolino sobre las teclas blancas y negras, dicen que nadie le podía quitar el cetro de Rey del Piano, en una época en que los cultores de ese instrumento eran muchos en Cuba y la mayoría muy buenos.

Belén Puig, director de la orquesta que ostentaba su nombre, hizo valedera la frase “de herencia le viene al galgo”.

Hijo del notable músico José Belén Puig, de quien heredó el nombre y el gusto por el piano, Cheo Belén nació en La Habana el 29 de diciembre de 1908, ciudad que lloró su pérdida el 15 de mayo de 1971. Como legado, este mulato sencillo, que manejaba su orquesta con dedicación y amorosa ternura, comenzó sus estudios musicales en su hogar, al lado de su progenitor. Apenas contaba con ocho años cuando se sentó por primera vez ante el teclado.



Además de la enseñanza paterna, Cheo, que era su apodo, recibió clases de los mejores profesores que entonces había en la capital cubana, entre ellos Fernando Cenicer. Luego continuó el aprendizaje en el Conservatorio Municipal de La Habana, hoy Amadeo Roldán.


Desde que concluyó sus estudios, y antes también, pues tocaba a los quince años en la charanga francesa dirigida por su padres, a los 26 años, ya con una enorme experiencia acrecentada por su talento, el joven músico se integró a las agrupaciones charangueras y bandas de jazz  de “Tata” Pereira, Alberto Rivera y Calixto Allende.

Igualmente, para engrosar el presupuesto, tocaba el piano en un cine de películas silentes, lo cual constituía una necesidad para acompañar a los actores que, dada las limitaciones tecnológicas de aquellos años transmitían su arte utilizando sólo la mímica para mostrar sus emociones.

Pronto sus alas le permitirían volar en solitario. Decidió crear su orquesta en 1934, y se hizo acompañar del excelente cantante Pablo Quevedo, quien le hizo conocer la gloria, pues este intérprete arrastraba tras de sí a grandes masas de admiradores. Otras de las figuras importantes de la música nacional, como la Reina del Danzonete, Paulina Álvarez, también integraron la nómina de la agrupación, referente obligada de las grandes en Cuba.

El formato de la orquesta estaba conformado por Julián Fiallo (flauta); Carlos del Castillo (violín); Rufino Cárdenas (güiro); Juan García (timbal) y el director, que tocaba el clarinete.

Además del piano, Cheo Belén Puig comenzó y dejó atrás estudios de medicina, pero en 1940 se graduó en Derecho Civil.

Compositor de danzones, entregó al pentagrama nacional piezas antológicas como, entre otras muchas, San Lázaro te acompañe, Un guajiro en la montaña, Cojan puesto, Meditación. Del mismo modo en su quehacer hay notables boleros.

Cheo Belén Puig era considerado el mejor pianista de danzones de Cuba, hasta su fallecimiento.

Su hija, la renombrada soprano Gladys Puig, continúa la tradición musical de esta familia habanera que forma parte de la identidad de la capital cubana. 

Hemos diseñado un cd con lo mejor de la Musica del maestro Cheo Belen Puig , para usted amigo lector que le gusta la buena musica y desea tener dentro de su coleccion este ejemplar de coleccion .










 

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